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Disfrutar de los placeres de una vida que se ofrece sin máscara

viernes, 18 de febrero de 2011

¡AY MI ABUELA!

Caminaba siempre con las manos dentro del abrigo, su ropa negra, y sus zapatos grises hacían que su tamaño pareciese más pequeño; Su pelo entre blanco y grisáceo le confería una ternura parecida a la de una caja de galletas de latón, donde sabes que siempre te dará el sabor y el azúcar que esperas de ella. Sus ojos pequeños y claros, hundidos entre las arrugas de su frente y el olvido de sus pestañas ya marchitas, aún conservaban el brillo de una niña sorprendida por la alegría; Nunca tenía una palabra de desaliento, siempre sonreía con esa boca abandonada por los dientes, Su pelo recogido en un moño imposible, dejaba ver una cara redonda y llena de surcos arados por los años y una vida dura, pero donde la sonrisa siempre venía a socorrer a la pena. De sus orejas pendían dos pendientes, que hacían que sus lóbulos se alargaran, eran pendientes de oro viejo, casi sin la forma que tuvieron en un principio. Cuando te tocaba con sus manos, tardabas horas en perder el olor de su piel limpia y suave.
Todos los días me regalaba un pastelito de crema que ella misma había amasado, un vaso de leche, o un poco de chocolate para merendar. No faltaban unas palabras, sobre que debía ser bueno, también sabía regañarme si alguna travesura cometía; Toda mi niñez y mi adolescencia pasaron por su mirada.
Aún recuerdo aquel día de septiembre, cuando celebrábamos mi cumpleaños; Todos los niños del barrio vinieron a la fiesta que había organizado. No faltaron refrescos, aperitivos y algún que otro dulce. La abuela se ocupó de preparar la tarta que sería el colofón junto con las velas para soplar, de mi fiesta. Habían pasado unas cuantas horas, todos los niños nos divertíamos bailando, jugando; Cuando ella decidió retirarse a descansar, tanto niño y tanto ajetreo, la cansaron. Me beso en la mejilla, agarrándome la cara con las dos manos. Yo le pedí que se quedara un poco más, pero ella me contestó, que se encontraba algo cansada y quería echarse un rato sobre la cama a reposar. Sin decir nada más se retiró a su habitación; Pasaron las horas y la fiesta llegaba a su fin, la mayoría de los niños se fueron yendo acompañados por sus madres, que pasaban a recogerlos. La casa era el cuadro de una batalla, el suelo lleno de papeles y manchas de bebida seca. Busque a mi abuela para besarla y darle las gracias por una tarta tan buena y tan grande; No la encontré, me dijeron mis padres que estaba dormida en su habitación, no quise escucharlos, enfadado por su ausencia me dirigí a su cuarto, entré y allí estaba tumbada sobre la cama de colcha granate, de almohadas enormes, con una mesilla llena de fotos y santos. En el cabezal una cruz, tenía una lamparilla de mesita muy pequeña, con el pie de bronce y la pantalla amarillenta del paso de los años, las cortinas del color del café con leche, una pequeña alfombra en un lateral de la cama; Un butacón con ropa doblada y un armario ropero de un marrón intenso, con tiradores dorados y diminutos. El espejo del tocador era ovalado, y en sus lados adheridos al cristal fotos de la virgen del Carmen, y del sagrado corazón de Jesús.
Me acerque muy despacio a su lado, durante unos instantes la observe sin decir nada, Su respiración era fatigosa, sus ojos parpadeaban lentamente, de vez en cuando se pasaba la lengua por los labios resecos; En ese momento abrió los ojos y me vio, me sonrió despacio casi sin abrir la boca, solo sus ojos brillaron diciéndome-Hola niño-me acerque a su lado, me senté en la cama y le cogí la mano; Ella apretó la suya con la mía. Durante unos minutos no nos dijimos nada, yo solo la miraba y ella seguía con los ojos cerrados; le pregunté-¿Qué te pasa abuela?- ella me dijo casi entre susurros-creo que voy a dormir durante mucho tiempo, el señor quiere que me vaya con él a descansar, no tiene quien le haga pasteles y está muy triste-No quise aceptar esa decisión, casi refunfuñando le contesté-que no, que ya sabes que él tiene de todo, y yo solo tengo a una abuela-ella sonrió, y en su sonrisa voló una lagrima que lentamente resbaló por su mejilla, la seque con mis manos, y continué acariciando su cara, era tan tierna, casi te podrías perder en la suavidad de su moflete, sus dedos no tenían mucha fuerza para apretar los míos, sin decirle nada me hice un hueco a su lado en la cama, me acurruqué lo máximo que pude junto a ella, puse mi cabeza apoyada en su hombro; le dije-abuela llévame contigo, si tú te vas a ver a dios quien me querrá a mi.-no digas eso me contestó, tienes a tus padres que te quieren mucho, y a tus hermanos, y además yo siempre estaré mirándote desde arriba; sabré si eres bueno o no, y como te portes mal, volveré y te regañaré-sin pensarlo le contesté-pues a partir de ahora siempre me portaré mal, así tendrás que quedarte-ella volvió a sonreír, pero esta vez su mirada dejo de existir, ya solo había una mueca de una sonrisa sin la alegría de mi abuela, la abrace con fuerza, apreté mi cabeza junto a la suya y llore sin parar gritándolo-¡no te vayas, no me dejes, él no te espera, abuela por favor dime algo, mírame estoy aquí, llévame contigo-en ese momento entró mi madre y me apartó de ella muy despacio, abrazándome y llorando conmigo, solo me quedó mirarla por última vez y decirle-ahí mi abuela cuanto te quiero!-desde ese día cuando llega la fecha de mi cumpleaños, olvidó su ausencia y le llevo flores al cementerio, jamás me acariciaron con tanta ternura.

CANCIONES

Solo las letras definen lo que está en cada canción, durante toda mi vida me han acompañado las canciones que describieron, mis emociones, Alegría, tristeza, ellas pusieron el compas a cada tiempo que pasé.
Con estas letras quiero hacer un pequeño homenaje a quienes me hicieron sentir, y siguen haciéndome vibrar con su música.

CANCION DE RECUERDO
Si te empiezo a recordar se me parte el alma,
Me he perdido queriéndote buscar y nunca hayo nada.
Ayúdame a olvidarte
O enséñame a morir sin ti
Quererte es mi obsesión;
Y mi corazón no encuentra la calma.
Dime quien soy para no olvidarme
Aráñame la herida
Sin miedo a dañarme.

¡Mírame! Soy a quien amas.
¡Mírame! Sin decir nada.

En tu almohada quiero quedarme
Déjame solo acariciarte.
¿Quién soy si tú me dejas?
Me falta la vida si te alejas.
Solo en tu cuerpo entiendo el alba,
Solo en tu boca encuentro mi ausencia,
Escúchame, mi corazón te habla.

¡Mírame soy a quien amas!
¡Mírame sin decir nada!

Si nos amamos seremos uno,
Sin tu abrazo solo soy humo.
Déjame que sea tuyo.
Dame todas tus penas,
Las convertiré en cosas buenas.

¡Mírame soy a quien amas!
¡Mírame sin decir nada!

PARA LA PRIMAVERA
En primavera vestiré tu balcón con flores rojas
Y sabrás que mi corazón espera que lo escojas.
En tus ojos no habrá nunca lágrimas,
Los llenare de luz para que sepas que es a mí a quien amas,
Dime niña que falta en tu jardín
Te traeré todas las flores del fondo del mar en el pico de un delfín.

¡Venga dímelo! Sé que te mueres por besarme
¡Venga dímelo! Como quieres amarme.

En cada árbol tendrás un columpio
Para que balancees mis te quiero
En la yerba pintaré un corazón
Y tus pies descalzos pisaran la senda de mi amor
Dame tus lunares para mirar mi universo
En cada hoyuelo de tu sonrisa
Construiré un estanque con el agua más clara,
Y en el reflejo escribiré mis versos

¡Venga dímelo! Sé que te mueres por besarme
¡Venga dímelo! Como quieres amarme.

Quiero ser el jardinero de tus anhelos
Para llenar de colores tus miedos
Dame tus manos para rozar los pétalos que cubrirán las caricias
El viento será nuestro aliado, y nos traerá para amarnos su más cálida brisa
Toma todas las hojas que han caído de mi alma
Son para ti, guárdalas bajo tu cama.

¡Venga dímelo! Sé que te mueres por besarme
¡Venga dímelo! Como quieres amarme.

RUMBA PARA MI MORENA

Si algo me está matando son tus olvidos tan largos
Quiero bailar contigo
Con tu vestido de raso blanco
No quiero sufrir tanto,
Quiero ser la sombra de tu llanto
Dame el pañuelo verde, el peine de tus rizos negros

Dime que tú me quieres,
Dame y el fuego de tu mirada

Quiero tener la luz tan clara de todas tus mañanas.
Romperé la escarcha
En el frio de tus noches de invierno.
Le ladraré a la luna si no ilumina tu ventana
Les cantaré a las hadas que soy tu duende, mi enamorada

¡Quiéreme con locura lo mismo que yo te quiero!
¡Quiéreme con ternura como si fuera tu perro!
¡Déjame que te cante lo mucho que por ti me muero!

Tenemos la plaza entera para bailar solos
La llenare de luces para verte la cara, mi tesoro.
La música abrazara tu silueta
Y en mis brazos te daré mil vueltas
¡Ay niña como quiero tu risa!
¡Ay niña como te amo sin prisa!

Dime que tú me quieres,
Dame y el fuego de tu mirada

Quiero tener la luz tan clara de todas tus mañanas.
Recogeré mil conchas para ti de mi playa,
Te ataré con la cinta blanca de mi capa, para que no te vayas.
Romperé la escarcha
En el frio de tus noches de invierno.
Le ladraré a la luna si no ilumina tu ventana
Les cantaré a las hadas que soy tu duende, mi enamorada

¡Quiéreme con locura lo mismo que yo te quiero!
¡Quiéreme con ternura como si fuera tu perro!
¡Déjame que te cante lo mucho que por ti me muero!

BOLERO SIN NOMBRE

Si aprendiste ya a olvidarme
Si dejaste de quererme
No lo quiero saber nunca, déjame con tu recuerdo.

Me arañaste toda el alma
En mi vida ya no hay calma.
Dime como vivir sin ti
Aprenderé de nuevo a sentir

Destrozaste nuestro mundo
Tu querer no era profundo
Me mintieron tus besos, en tu boca de hielo.
Ahora soy un vagabundo
Perdido en tu cielo.


Me arañaste toda el alma
En mi vida ya no hay calma.
Dime como vivir sin ti
Aprenderé de nuevo a sentir

En los bares de tu olvido, me bebí todas las lágrimas
En mis noches de frío no te hallo jamás
Te deseo un nuevo amor
Me marcho sin que veas mi dolor

Nuestra historia se acabó, de  tus manos se escapó
Si alguna vez me anhelas,  grita mi nombre
Romperé mi barco, y quemare las velas.

Dime como vivir sin ti
Aprenderé de nuevo a sentir
Destrozaste nuestro mundo
Tu querer no era profundo.

COPLA DE AMOR Y RABIA

Hoy he pintado mi memoria de blanco, para no acordarme de ti
Ya no quiero ver tu silueta pasear por mi cama
Desde tu ausencia me olvide de reír
¿Cómo has podido dejar de quererme?
¿Qué me pediste que no te diera?

En mi cocina ya no hay olores
No tengo silencio para poder oírte
Aunque me lo supliques,
Ya no quiero volver a verte, ¡déjame!

¿No ves cómo me has tratado?
En todas mis noches te amé, como aman los condenados
¿Dime que nos ha pasado?
No me digas que te he fallado

He olvidado del amor lo que tú aún no has aprendido
Fue una locura quererte
Solo fui una pieza de tu colección
Me besaste sin corazón
Sé que mi dolor te divierte

En mi cocina ya no hay olores
No tengo silencio para poder oírte
Aunque me lo supliques,
Ya no quiero volver a verte, ¡déjame!

Mira este cuerpo que ahora está roto
Jugaste conmigo, ¡cómo te odio!
Callare para siempre, Y me marchare sin ruido
Solo fui para tu cuento, un episodio.

¿Dime que nos ha pasado?
No me digas que te he fallado
Fue una locura quererte
Solo fui una pieza de tu colección
Me besaste sin corazón
Sé que mi dolor te divierte
Has manchado mi amor de carmín, solo eso me queda
Te deseo mucha suerte
Inventare un paisaje para comenzar mi búsqueda
En todas mis noches te amé, como aman los condenados

¿Dime que nos ha pasado?
No me digas que te he fallado

TE QUERRÉ SIN TI

Desde mi casa a tu puerta hay una vida sin vivir
Desde mi memoria a tu olvido,
solo vuelan sonrisas en el encuentro
Cuando te imagino con otro compartir
Me ahoga lo que por ti siento
 Sueño contigo y en tus dudas me alimento
Si no estás, solo quiero huir

Te querré sin ti, como quiero a mi mañana de esperanza
Te querré sin ti, como canto sin música
Te querré sin ti como quiere un niño a su fantasía

He roto mis fotos para no verme con tu ausencia
He cambiado mi nombre para no recordarme sin ti
Mi maceta ya no me habla, cuando la riego de noche
A mi hambre siempre le falta sal
Conmigo la soledad se invita a derroches.
En mi corazón late un universo sin gravedad

Te querré sin ti, como quiero a mi mañana de esperanza
Te querré sin ti, como canto sin música
Te querré sin ti como quiere un niño a su fantasía

Quiero un poema de alegría
Apartaré de nosotros la melancolía
Invitare a bailar a la farola que recuerda mi oscuridad
Llenare mi casa de nosotros
Estarás siempre en el hueco de mi sillón
Aunque no estemos fundidos hablaremos de pasión

Te querré sin ti, y también sin mí.

PASARE A BUSCARTE PARA IR AL CINE

Voy deprisa por la calle ancha de tu barrio
Porque sé que quieres ir conmigo al cine
Pasaremos antes a comprar esas almendras que tanto te gustan 
Iras envuelta en tu bufanda azul que ciñes el cuello que acaricio
¡Qué friolera eres vida mía!

De tu mano mi película eres siempre tú
En la pantalla solo veo caminar tu cuerpo
La banda sonora será la risa que me regalas
cuando beso tus dedos

Pasare a buscarte para ir al cine
Te abrazaré mientras caminamos en silencio
Susurrare palabras de amor al oído,
esas que te digo en la alcoba cuando callamos
Apartare las hojas del suelo
Silbaremos la canción que nos unió
Apoyaras tu cabeza en mi hombro, ¡qué bien huele tu pelo!
Sé que quieres ver una historia de amor
¡Como coges mi mano si sientes miedo!
¡Qué locura que sea a mí a quien dices te amo!
Cuantas horas mirando cine, todas las películas somos nosotros
Envueltos en pasión, se ausenta toda la ficción
En las butacas pasan dos horas de amor
En el silencio oigo como me dices ¡“bésame”!
Al terminar la cinta, volvemos a casa sin hablar
Con las miradas nos decimos ¡qué alegría tenerte aquí conmigo!

De tu mano mi película eres siempre tú
En la pantalla solo veo caminar tu cuerpo
La banda sonora será la risa que me regalas
cuando beso tus dedos

Pasare a buscarte para ir al cine.

CARTAS A EVA

Quienes tuvimos en el encuentro de los años la nostalgia de pensar que dejamos deslizarse a esos amores que ya no volverán, porque fueron más un deseo del propio amor que una respuesta al imaginario de alguien.
 En estas cartas dirigidas a Eva, ese nombre que engloba a todos los nombres, quiero enviar un recuerdo a tantas mujeres que fueron amadas sin saberlo, por tantos hombres que cambiaron la ficción de un encuentro por la realidad de sus vidas.
Que sigan siendo esos románticos, que abandonaron en una carretera llena de gente que sigue más la supervivencia, que a sus propios corazones.
En estas cartas pretendo poner letra a lo que solo el deseo o el pensamiento, acompañarán durante toda una vida a quien dejó, o a quienes dejaron sin respuesta un amor que nunca supo que lo fue.           





CARTA A EVA

Querida mía, te escribo desde un lugar donde estamos los que no fuimos correspondidos en el amor. No es grande ni pequeño, solo hace algo de frío y las paredes cambian su color según como estés de ánimo ese día; Llevo mucho tiempo escribiéndote cartas de amor, pero no respondes a ninguna de ellas.

Sé que una vez me dijiste que era imposible que nuestros corazones se amaran, pero no pierdo la esperanza que un día sientas la urgencia de querer; Cuando ocurra, sabes que ahí estoy, no te pediré nada, solo que me dejes mirarte cada día a los ojos. El resto de mi cuerpo será vapor que jamás te hará sentir frío, no tendrás que decirme que me quieres si no lo sientes de veras, yo cargaré con todo el tormento de un querer imposible, tú disfrutaras de todos los comienzos de un nuevo amor.
Los olvidos y lo cotidiano estarán guardados en el cajón de color verde, donde guardo todo lo que nunca verás;

¡Te espero vida mía! Solo tienes que decir mi nombre.


NUEVA CARTA A EVA

Amada mía, sigo esperando asomado a mi ventana, es muy pequeña apenas deja pasar un rayo de sol. Cada tarde describo con mis dedos, la forma de las nubes que caprichosamente dibujan las siluetas en que te digo lo mucho que te amo, pasan deprisa sin dejarme tiempo de construir una frase entera, la pared de mi cuarto está toda empapelada  con las cartas que nunca me escribiste.
A veces en la oscuridad de la noche imagino tu risa, y toda la estancia se ilumina, no hay flores ni jarrones donde colocarlas, por eso siempre intento tener las manos abiertas para que sirvan de maceta, por si algún día en primavera llega por el aire alguna flor que hayas olido; Sabré que estuvo en tus manos porque su aroma será el de todas las flores que siempre soñé que acariciabas.
En un pedazo de la pared que hay sobre mi cama he guardado un espacio vacío, será el lugar donde pondré tu carta, el día que llegue, porque sé que llegara. Mientras tanto mi espera se transforma en ilusión de saber lo mucho que algún día me querrás; Para ese día tengo preparada la fiesta más hermosa que jamás hayan visto en todos los universos conocidos, estarán invitados todos los poemas de amor que se escribieron pensando en ti, sonaran las canciones más bellas, y no habrá ningún sonido que no diga tu nombre salido de mi boca enamorada.
Te sigo esperando, y ya no me siento, siempre estoy de pie por si al llegar tú o tu carta queréis bailar conmigo la danza de los que solo saben vivir si es amando.
Escríbeme aunque solo sea para decirme que tu corazón ya ama. No te preocupes si notas algo de humedad en mi carta, no son lágrimas de tristeza, solo son gotas de roció de las mañanas en que te sueño junto a mí y no quiero despertar. Te sigo esperando con la memoria de tu rostro en mis ojos, por si algún día olvido a quien espero.


ESPERADA EVA

Hoy escuché a lo lejos el sonido de un tren llegando, supe que venía, no que marchaba porque su luz ilumino toda mi espera. Sentí que en su interior viajabas tú, desgajé la sabana de mi cama para hacerte una alfombra, y que tus pies pisaran la parte de mis noches en que te lloro.
Ya no sé cómo imaginarte, tengo miedo a despertar y que desaparezcas de mi deseo; A veces creo que la vida se me va de entre las manos, y corro como un loco por mi cuarto, volviendo siempre al principio de donde partí en tu busca, las palabras de amor me han abandonado.
Ya solo mi piel albina me sirve para ver que estas en todo mi interior, que no quiero sufrir porque se lo mucho que te duele la pena ajena. A partir de ahora solo recibirás cartas en las que te contaré lo dichoso que soy esperando en esta sala sin reloj.
Dibujaré tu figura en mi pared para hablarte y recitarte esos poemas que tanto te gustan. Aprenderé a cantar las melodías que escuchas cuando paseas por el campo, seré viento solo para rozar tu cuerpo, mezclaré mis lágrimas con la lluvia para besar tu mejilla.
Ya no pronunciaré tu nombre para no compartirlo con el aire y que alguien lo escuche.
Te llamaré en silencio sin palabras; Siempre sabrás que soy yo, porque oirás que en ti laten dos corazones.


SIEMPRE A EVA

Hoy me siento feliz amada Eva, hace un instante pasee por la ciudad donde añoro caminar contigo de la mano, me maravilló comprobar que era igual que yo la soñé; En sus calles no habían esquinas, todas sus travesías eran como una sola, únicamente las separaban un pequeño jardín con árboles, y un banco para que los dos nos sentáramos a conversar.
Sin esquinas siempre puedo seguir viendo tu figura, y ningún recodo me hará perder de vista tu cuerpo mientras andas. No soportaría perderte de vista ni un segundo, la luna siempre sería luna llena, para que en la noche viera tu hermoso rostro; no pienses que mis palabras son escritas con tinta, sus trazos están sacados de lo más profundo de mi alma fundida por la espera de tu voz.
Anoche deslice mi cuerpo desnudo por las sabanas impregnadas del aroma de mi deseo por tenerte junto a mí; Imagino tu cuerpo abrazado al mío y con la yema de mis dedos dibujo un bosque en el lienzo de  tu piel blanca, donde perderme mientras te amo, y susurrarte al oído esa canción que tanto te gusta escuchar.
Hoy me siento dichoso, sé lo hermoso que es vivir en la quimera de buscarte siempre, porque mientras el aire quiera llenar mis pulmones, ahí estarás tú amada mía; Te espero en el sueño que te haga despertar con la sonrisa de saberte amada.


A TI EVA

Hoy amaneció el día gris y lluvioso, no era mi intención escribirte, pero mi adicción a tu recuerdo no me deja ser libre; Quizás en otra vida pueda abandonarme a recibir otros deseos que no seas tú.
Me pregunto si sabré vivir sin esta esclavitud que me amarra a esperarte, si pudieses ver las cicatrices que me infrinjo para que solo yo sufra, y no llegue a ti ni una gota de dolor en esta pendiente en la que se desliza mi realidad.
 En tu atalaya de indiferencia sigues ansiando ese amor que un día soñaste, sin mirar hacia abajo donde yo me hallo; Sé que ya no me quedan hojas en blanco donde dejar que cabalguen las palabras que guardo en mis sentimientos.
Quiero abandonar esta mente que no me deja más que vivir para quererte. Saber que es sentirse en silencio con uno mismo. De tanto padecer empecé a olvidar si volveré a ser un corazón capaz de ilusionarse.
La última hoja que me queda para ti, la llenare de una sola palabra, que repetiré como una letanía; Ya esparcí todo lo que quedaba de mi corazón, ahora tienes un vestido hecho con las astillas de sus restos. Solo me falta decirte hasta pronto, te escribiré una carta más para contarte que empiezo a ver la luz al final de este túnel que ha sido amarte.
No sé muy bien si a partir de ti, sabré encontrarme, pero debo intentar sanar las llagas de mi alma; Te deseo los más bellos sueños, y que yo no esté en ninguno de ellos, porque si me sueñas alguna vez, sabré que aún puedo construir otro corazón solo para volver a amarte.

UN ADIOS SIN DESPEDIDA PARA EVA

Hola Eva, Esta es mi última página de un cuento que solo existió en mi corazón; Ahora ya sé cómo vivir sin la espera del amor imaginario, desde lo más profundo de lo que anidé en tu ausencia, he aprendido a soltar las sogas que me ataban a lo que nunca fue si no mi locura.
Te envío impregnado en la hoja que te escribo, todos los días que fuiste amada por mí, en un mundo que ya se desvaneció devorado por la razón de mi realidad.
 Cuando recibas esta carta, ya no será acompañada de dolor, estarán todas las alegrías que sueño puedas ser capaz de disfrutar, en tu mundo lleno de amores y sonrisas. Vuela libre sin la agonía de saberte querida por quien nunca podrá estar contigo.
Ayer me contaron que pronto podré salir de esta mazmorra que ha sido mi deseo inútil y quimérico, tengo todos las ansias de conocer si mi corazón, sigue siendo ese empuje que siempre me ayudó a seguir recordando lo bello que es buscar el amor en las miradas correspondidas.
Adiós y hasta siempre.
 Mi billete solo tiene dirección de ida, y hacia ese lugar parto sin más equipaje que mi alma reconstruida.
Solo me queda repetir las palabras “que seas feliz eternamente”, estas son las palabras que repetiré por siempre, y con ellas relleno el resto de mi carta.

Si algún día nos encontramos puedes pensar, ¡ese hombre me amó!, no me importa ser un recuerdo; Ahora mi camino va en dirección contraria a la melancolía.

ESTO NO ES AMAR

Cuando decidió dejar de sufrir la amenaza de un amor que juraba que nunca volvería a dañarla, se alejó de su tormento una tarde de primavera; Amelia busco ayuda en su familia y en sus amistades; no sabía cómo salir de esa relación que hacía años la estaba convirtiendo en una mujer golpeada en su cuerpo, pero sobre todo en su alma de mujer libre.
Su madre le pedía paciencia, su padre miraba para otro lado, y sus amigos pensaron que lo mejor era que establecieran un grado de comprensión entre ambos, para que sus hijos no llegaran a padecer la separación de sus padres.
Ella estaba sola y se ahogaba cada día en la pena de mirarse en el espejo y no saber cómo disimular las marcas en el rostro y en el cuerpo.
 Su mente era una rueda que no paraba de girar y girar, odiaba a su carne creyendo que algo había en ella  que provocaba que su marido le infringiera tanto dolor.

De vez en cuando en sus ratos de soledad, leía un poema que sentía estuviera escrito para ella, se refugiaba en su lectura rogando  a un dios que ella pensaba  la había  abandonado;  
Y como una oración repetía su poesía:

“Tus manos ya no me acarician
Son ásperas y frías como la escarcha
Tus besos no tienen más que dientes
El peso de tu cuerpo sobre el mío es un cadáver
¿Cuándo me dejaste de querer?
Mis pechos no sienten el roce de tus labios
Tus abrazos solo me ahogan el corazón
Por tu boca solo salen palabras para borrar mi vida
¡Déjame marchar!  No te quiero a mi lado
No queda ninguna pasión
Encontrare lejos de ti, la ilusión
En un comienzo sin tu compañía, no me pidas más perdón.”

Con la lectura de estas palabras, Amelia creía que solo dando un primer paso hacia algo nuevo y distinto, su vida dejaría de ser un infierno; Decidió no oír a quienes le hablaban de resignación, y junto a sus hijos abandono el dolor.
Ahora vive en un lugar donde el amor y el respeto hacia ella son lo primero, ya no es la esposa de nadie, ahora es una mujer libre.