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Disfrutar de los placeres de una vida que se ofrece sin máscara

miércoles, 27 de agosto de 2014

ABRI UN LIBRO LLENO DE ESPERANZAS


Abrí un libro lleno de esperanzas, y solo encontré vacios

Pinté los cuadros que mi corazón sentía

Escribí los versos más alegres que cantarían los poetas

Esparcí sobre mi mesa, todas las hojas blancas que anhelaban ser invadidas por palabras de amor

Dejé de ver las mañanas, para contemplar el amanecer

Todo se transformó en una espera interminable

Nada era sin tu presencia

Sueños que traían oscuridad

Canciones que sonaban a despedida

Un solo aliento ahogaba mi boca sin la tuya

Por haberte amado quedó un principio sin final

Por haberte amado perdí lo que nunca volvería a sentir

Vives en cada silencio que grita tu nombre

Muero por no ser quien te abrace en cada noche fría

Solo queda de mí, la luz de tu marcha.

martes, 29 de julio de 2014

LLEVABA FLORES


El olvido no se detuvo en su corazón, tantas imágenes acumuladas en su memoria vaciaron de esperanza su vida. Habían pasado trece años desde que Claudia se marchara, trece años sin una mano que agarrase sus miedos. La sensación de vacío se adueñó de cada rincón de la casa, la risa no quiso acompañarlo cuando más la necesitaba, los que siempre habían estado a su lado se transformaron en nombres escritos en una agenda llena de polvo y matices grises, nadie supo responder a su desesperanza, todo era nada; Su mirada se perdía en las cosas que ella había tocado alguna vez. Un libro, una taza. Ese cojín que tantas veces abrazó en los inviernos de lluvia y nieve. No sabía que preguntas hacerse para encontrar una salida a su melancolía, su cuerpo no reaccionaba a las caricias de una soledad vestida de siluetas desnudas. De vez en cuando releía las cartas que ella le escribía, en ese juego que inventaron para no dejar de sentir que aún se amaban como dos adolescentes. Recibirlas era para ellos una ventana abierta a nuevos principios de su amor, un soplo de todas las primaveras en que se amaron en un portal a escondidas de la gente. La risa seguía a cada lectura de esas cartas, se decían:- somos dos locos que se aman en todos los tiempos, los que existieron, los que existen, y la eternidad que aún nos queda-Inventaron un lenguaje que solo ellos entendían, los gestos cargaban todos los “te quiero” que sus bocas callaban. Eloy no dejaba que nada se escapara de esos momentos que compartían, se preguntaban en voz alta-¿existe algún lugar donde se ame como nos amamos nosotros?

 Entre todas las cartas Eloy escogió una que tenía dibujado en el sobre un pequeño pájaro azul. A su mente vinieron como un torrente todos los pájaros que solían mirar juntos, les gustaba tanto contemplar cada gesto que la naturaleza les regalaba como envuelto, en papel satinado. No sabía qué espacio de la casa ocupar para que su memoria se sintiera satisfecha; Después de tantos años inundando su ausencia con todo el ruido que fuese capaz de soportar, un ruido que tamizaba su boca pidiéndole besos. Claudia no dejó ni un solo día de sonreírle después de jugar con su boca, un juego que acababa con sus labios fundidos, en un-“te quiero” dicho solo con la mirada.

Al principio de su soledad, Eloy quiso dejarlo todo atrás, la casa, la ciudad, cada objeto que le recordara a ella, lo intento durante los primeros años. Cada día al levantarse se prometía que ese era el último día en que amanecería en esa casa, llego incluso a preparar maletas, cajas, todo debía ser enviado a algún trastero donde pasaría el resto del tiempo que duraran, hasta ser solo polvo y olvido. No lograba separarse de los objetos que aún siendo materiales, eran trozos de piel que aún guardaban el olor que ella impregnaba en todas las cosas. Se preguntaba-¿Cómo era posible dejar de amar a quien le escribió la palabra amor en el alma?- Eran tantas las sombras que ya por siempre vivirían con él, tantos los sonidos que traían el eco de su voz; De nada servía querer ser otro, si en su intento de despegarse de lo que fueron juntos lograba perder todo lo que sabía de su corazón enamorado.

 Se sentó en el sofá que tantas veces compartían, la ventana permanecía abierta, daba igual que el frío le calara cada centímetro de su piel, sus ojos no querían dejar de mirar por esa ventana, con marcos de madera verde, vestida de cortinas blancas, gastadas de tanto abrazarse junto a ellas, en cada amanecer, y en cada atardecer, esperando que la luz de la luna les invitara a amarse, y así despacio, continuar hasta su habitación, donde dibujar en las sabanas que ,como lienzos se dejaban llenar de tantos besos y caricias, hasta crear un cuadro sin nombre. Sus cuerpos eran la pintura, y su deseo el color. Sabía que recordar le dolía, pero no quería ser alguien que no supiese cuanto duele perder a quien tanto amó. Entre las manos acariciaba la carta, se estremecía imaginando cuantas cosas bellas le diría en ella, dudaba si esa era la carta que debería abrir así al azar, o quizá sería otra la que escoger. Entendió que un camino sin amor, era un camino perdido.

Por su mente se deslizaba como una serpiente, despacio, sin ruido, casi sin dejarle notar su presencia, El recuerdo de los días en que no había más remedio que separarse de ella por unas horas, cada uno debía cumplir con sus compromisos. Las obligaciones de la vida diaria les separaban durante unas horas, les parecía una eternidad, todos los besos que no se daban en ese tiempo se almacenaban en sus bocas, como quien guarda agua para cuando venga la sed, poder saciarse. Eloy no quería dejar que su memoria se poblara por otro recuerdo que no fuese el de Claudia; La carta entre sus dedos, sentía un extraño latido que recorría sus manos, su corazón vivió por unos instantes entre sus manos y la carta. Debía abrirla, quería abrirla. Sentía que quizás era una nueva forma de dejar que ella volviera a estar de nuevo junto a él, aunque solo fuese por un segundo. Sus ojos miraban una y otra vez el pájaro azul, su esperanza se cargaba de ansias por creer que en ella estarían escritas las palabras más bellas de todas cuantas se escribieron. En el exterior la calle enmudecía, como esperando oír qué palabras eran las que llenaron aquellas hojas blancas. Hojas que viajaron de un tiempo en el que todo sucedía con el solo deseo de hacerse cada día más felices; Eloy dejó por un momento de ser presente, su mente, su corazón y todo su ser se instalaron en aquel día en el que Claudia le dejó la carta sobre la cama, para que cuando llegara de trabajar se la encontrase, y así causarle una sorpresa que, de nuevo le invitara a quererla, como quien ama a quien descubre por primera vez. Cuando solo son los ojos los que hablan. En su alma sintió un crujido, también su memoria le hizo recordar que aquella era la única carta que no llegó a abrir, porque ella ya se había marchado. No quiso enfrentarse a la epístola de un olvido. Dudó. Tuvo miedo, se preguntó-¿soy un cobarde?-son tantas las cosas que nos acompañan en el transcurso de nuestra vida, tantas las que llevamos escondidas en ese lugar al que solo nos asomamos para decirnos-¿valió la pena?-Eloy nunca tuvo dudas de su amor por ella, ni la imagen del vacío que le producían sus propias dudas. Seguía sin saber si debía o no abrir la carta, temía que quizás eran palabras distintas a las que siempre sembraron su paraíso. Palabras llenas de arañazos, de lágrimas, de un adiós que su boca no supo pronunciar. Revivió algunos instantes donde la pasión dio paso a un extraño silencio, silencio que invadía ese espacio que creaban cada vez que se amaban, eran minutos, quizá solo unos segundos vestidos de eternidad. Dudaba de si aquella carta era la prueba de que entre ambos pudo existir

jueves, 24 de julio de 2014

Romperé los recuerdos


 

Romperé los recuerdos que guardo en el cajón que lleva tu nombre

Dejaré que tu imagen se borre de mi mirada

Sacaré a pasear la tristeza de tu ausencia

Sabrás que no pronunciaré tu nombre con lágrimas en los ojos

Nada volverá a tener espacio para los dos

Mi dolor será solo mío

Romperé las promesas que escribimos en un árbol viejo

Sabrás que nada dañará a este corazón cansado

Viajaré a ese lugar que esconde mis deseos no cumplidos

Dejaré de soñar que aún es posible ser un amor diferente

No oirás como mi voz se desnuda frente a una puesta de sol

Quemaré ese bosque que nos vio amarnos tantas noches

Serán las nubes quienes abriguen a mi alma transparente

Romperé lo que queda de este amor que se fue sin avisar

Te veré marchar y solo sabrás que nada me importa ya

Volveré a romper mi abrazo, vacío sin ti

miércoles, 16 de julio de 2014

NO ES ESTE AMOR


No es este amor el que tanto esperé

No es esta noche la que tanto busqué

No son tus manos las que me dieron calor

Ni tus labios los que me llenaron de amor

Son nidos de miedo los que viajan junto a mí

Son cielos sin color los que me despiertan

Sonidos sin compas arrastran mi ser

Negros aires con sabor a hiel

De sonrisas pinté tu espera

De llantos marché sin rozar tu huella

¡Amor, amor que no escuchas mi lamento!

¡Déjame partir, y morir, si no tengo tu aliento!

lunes, 30 de junio de 2014

SIN LOS QUE AMAN


 

Vivo escondido de este eterno delirio que es vivir

Duermo de día para esconder mis sueños de la memoria tiránica

Anhelo las flores que encarcela el invierno

Deseo lo que solo existe en la frontera de esta dimensión

Manejo con miedo los caprichos de este, mi corazón

Me asomo al mundo, y solo veo tierra

Me acerco al que sufre y me invita a su guerra

Huyo de la sonrisa pintada en una mueca

Mendigo las palabras que traen los genios

Lloro cuando oigo la risa fría y hueca

Viajo despacio hacia todos los universos

Busco mi sitio entre tanto amor disperso

Miro a la gente y solo veo hilos sin madeja

Me canso de la esclavitud del que, vive muerto

Quiero gritar que, aún hay un camino abierto

Vivo sin los que aman

No me rindo ante el rostro que regala vacíos

No me ofrezco al que solo me trae infiernos fríos.

miércoles, 11 de junio de 2014

HOY ES FIESTA EN EL PARAISO



Hoy es fiesta en el paraíso

Al fin llegaron los músicos

De nuevo se permitió la danza y el canto

Las almas dejaron por un instante sus cuerpos

El sol y las estrellas miraron juntos el espectáculo

Se borraron los caminos, todo era un campo lleno de flores y yerba

El agua compuso una sinfonía eterna

Todos, al mirarse sonreían sin miedo

Desterraron las palabras que definían dolor

Solo se hablaba de besos y de amor

Los recién llegados miraban con asombro

Los viejos del lugar eran niños vestidos de azul y rojo

Nadie era un extraño

Todos sentían que un lazo los unía desde siempre

Hoy es fiesta en el paraíso

Se lanzaron al aire todos los abrazos

Regalaron cestos de fresas sin aviso

Las miradas eran caminos abiertos a nuevos mundos

Hoy llegó la fiesta al paraíso

Hoy comenzamos a amarnos sin permiso.

viernes, 6 de junio de 2014

COMO SE SI AÚN NOS AMAMOS


 

Cómo sé si aún nos amamos

Qué lugar queda de lo que fuimos

Las luces ya no son parte de mi mañana

La noche te nombra y mi cuerpo no vibra

Escarbo en la tierra que deja tu huella

Busco algo que traiga de nuevo un sentido a lo nuestro

En este vacío de pasiones vivo flotando

Miro nuestra foto y yo ya no estoy

Camino por un sendero que no tiene tu aroma

Quiero volver a ser quien fui

Siento que hay un roto en las palabras que nos hablan de amar

Lentamente coso mi nombre al tuyo

Pero este hilo es solo para nuevas caricias

Te miro cuando no hablas y quisiera petrificar tu imagen

Recordarte como una esperanza por abrir

Me interrogo sobre ti y sobre mí

Y solo hayo respuestas hueca de nosotros

No sé si aún nos amamos

Solo siento que ya, soy algo que de tu vida ha pasado