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Disfrutar de los placeres de una vida que se ofrece sin máscara

miércoles, 15 de octubre de 2014

LA PUERTA ABIERTA

Y ahora que todo ha terminado
Me dejas verte de cuerpo entero
Si no fuese por mi amor, te abandonaba bajo este aguacero
Siempre quise dejar detrás de ti la puerta cerrada
Pero en tu corazón pusiste una alambrada
La de noches que te cante baladas de amor
Y a ti no te importaba escuchar mi dolor
No sé, si ahora me buscas
No sé, si tú sonrisa es ahora cierta
Tengo miedo a dejarte la puerta abierta
Te acercas y te vas de mi vida como la buena suerte
Ya no me gusta jugar a perderte
Esto es una locura, no una historia de amor
Tengo ganas de encontrar una mano a la que estrechar
Una cintura a la que abrazar
En tu cuerpo solo hay rincones que no quieres enseñar
No sé, si ahora me buscas
No sé, si tú sonrisa es ahora cierta
Tengo miedo a dejarte la puerta abierta
Le grito a mi corazón que no eres a quien he de amar
Pero el muy canalla ignora mi bramar
Ni mis ojos quieren dejar de mirarte
Me recuerdan que eras de mi alma una parte
¡Y ahí caminas como un deseo imposible!
Dejando mi besos y mi boca desierta
Me estoy mintiendo, como siempre
Te espero de día y de noche, con la puerta abierta.

jueves, 9 de octubre de 2014

HAN VUELTO LOS QUE VIVEN EN MI SUEÑO



Han vuelto los que viven en mis sueños

Buscan de nuevo ser mis dueños

Se deslizan por mi cama con apariencia de hadas y duendes

Me entregan la llave de todo lo que siempre imaginé

Me ofrecen un lugar lejos de esta realidad

Un mundo lleno de luz y de verdad

Espían mis deseos para convertirlos en carne

No tienen prisa por llegar a mi centro

Los reconozco cuando ya están dentro

Camino como sonámbulo entre la tierra y el cielo

Me convierto en aire para seguir siendo un viajero

No tengo miedo solo deseo

No me siento un extranjero

Sus manos están abiertas a mi llegada

Me ofrezco sin carga ni prisa

Los veo junto a mí, en mi sueño

Son pasajeros de un universo onírico

No son algunos, son lo único

domingo, 28 de septiembre de 2014

SE PERDIERON LOS SONIDOS


Se perdieron los tañidos del campanario

Callaron las voces de los niños en el parque de la glorieta

Dejó de sonar la cantinela del vendedor ambulante

Las madres no llamaron a sus hijos desde los balcones

El perro dejó su ladrido abandonado en el temor de un gato

Los novios olvidaron los susurros en los portales

Los juegos eran solo para sordos

La tormenta huyó, invitada a un día en el desierto

Las calles borraron sus aceras para evitar el sonido de unos pasos

Nadie escuchaba a nadie

El silencio quiso ser dueño de los ayes

La música era un recuerdo en la memoria de una radio

En el cielo brillaban los aceros del miedo

De sus panzas parieron monstruos de fuego

De las bocas cerradas no salieron rezos

Los cuerpos eran sombras de carbón negro

¡Llegó la maldita guerra arrancando los sentidos!

Sin saberlo y con viento gélido

Se perdieron de golpe todos los sonidos.

miércoles, 27 de agosto de 2014

ABRI UN LIBRO LLENO DE ESPERANZAS


Abrí un libro lleno de esperanzas, y solo encontré vacios

Pinté los cuadros que mi corazón sentía

Escribí los versos más alegres que cantarían los poetas

Esparcí sobre mi mesa, todas las hojas blancas que anhelaban ser invadidas por palabras de amor

Dejé de ver las mañanas, para contemplar el amanecer

Todo se transformó en una espera interminable

Nada era sin tu presencia

Sueños que traían oscuridad

Canciones que sonaban a despedida

Un solo aliento ahogaba mi boca sin la tuya

Por haberte amado quedó un principio sin final

Por haberte amado perdí lo que nunca volvería a sentir

Vives en cada silencio que grita tu nombre

Muero por no ser quien te abrace en cada noche fría

Solo queda de mí, la luz de tu marcha.

martes, 29 de julio de 2014

LLEVABA FLORES


El olvido no se detuvo en su corazón, tantas imágenes acumuladas en su memoria vaciaron de esperanza su vida. Habían pasado trece años desde que Claudia se marchara, trece años sin una mano que agarrase sus miedos. La sensación de vacío se adueñó de cada rincón de la casa, la risa no quiso acompañarlo cuando más la necesitaba, los que siempre habían estado a su lado se transformaron en nombres escritos en una agenda llena de polvo y matices grises, nadie supo responder a su desesperanza, todo era nada; Su mirada se perdía en las cosas que ella había tocado alguna vez. Un libro, una taza. Ese cojín que tantas veces abrazó en los inviernos de lluvia y nieve. No sabía que preguntas hacerse para encontrar una salida a su melancolía, su cuerpo no reaccionaba a las caricias de una soledad vestida de siluetas desnudas. De vez en cuando releía las cartas que ella le escribía, en ese juego que inventaron para no dejar de sentir que aún se amaban como dos adolescentes. Recibirlas era para ellos una ventana abierta a nuevos principios de su amor, un soplo de todas las primaveras en que se amaron en un portal a escondidas de la gente. La risa seguía a cada lectura de esas cartas, se decían:- somos dos locos que se aman en todos los tiempos, los que existieron, los que existen, y la eternidad que aún nos queda-Inventaron un lenguaje que solo ellos entendían, los gestos cargaban todos los “te quiero” que sus bocas callaban. Eloy no dejaba que nada se escapara de esos momentos que compartían, se preguntaban en voz alta-¿existe algún lugar donde se ame como nos amamos nosotros?

 Entre todas las cartas Eloy escogió una que tenía dibujado en el sobre un pequeño pájaro azul. A su mente vinieron como un torrente todos los pájaros que solían mirar juntos, les gustaba tanto contemplar cada gesto que la naturaleza les regalaba como envuelto, en papel satinado. No sabía qué espacio de la casa ocupar para que su memoria se sintiera satisfecha; Después de tantos años inundando su ausencia con todo el ruido que fuese capaz de soportar, un ruido que tamizaba su boca pidiéndole besos. Claudia no dejó ni un solo día de sonreírle después de jugar con su boca, un juego que acababa con sus labios fundidos, en un-“te quiero” dicho solo con la mirada.

Al principio de su soledad, Eloy quiso dejarlo todo atrás, la casa, la ciudad, cada objeto que le recordara a ella, lo intento durante los primeros años. Cada día al levantarse se prometía que ese era el último día en que amanecería en esa casa, llego incluso a preparar maletas, cajas, todo debía ser enviado a algún trastero donde pasaría el resto del tiempo que duraran, hasta ser solo polvo y olvido. No lograba separarse de los objetos que aún siendo materiales, eran trozos de piel que aún guardaban el olor que ella impregnaba en todas las cosas. Se preguntaba-¿Cómo era posible dejar de amar a quien le escribió la palabra amor en el alma?- Eran tantas las sombras que ya por siempre vivirían con él, tantos los sonidos que traían el eco de su voz; De nada servía querer ser otro, si en su intento de despegarse de lo que fueron juntos lograba perder todo lo que sabía de su corazón enamorado.

 Se sentó en el sofá que tantas veces compartían, la ventana permanecía abierta, daba igual que el frío le calara cada centímetro de su piel, sus ojos no querían dejar de mirar por esa ventana, con marcos de madera verde, vestida de cortinas blancas, gastadas de tanto abrazarse junto a ellas, en cada amanecer, y en cada atardecer, esperando que la luz de la luna les invitara a amarse, y así despacio, continuar hasta su habitación, donde dibujar en las sabanas que ,como lienzos se dejaban llenar de tantos besos y caricias, hasta crear un cuadro sin nombre. Sus cuerpos eran la pintura, y su deseo el color. Sabía que recordar le dolía, pero no quería ser alguien que no supiese cuanto duele perder a quien tanto amó. Entre las manos acariciaba la carta, se estremecía imaginando cuantas cosas bellas le diría en ella, dudaba si esa era la carta que debería abrir así al azar, o quizá sería otra la que escoger. Entendió que un camino sin amor, era un camino perdido.

Por su mente se deslizaba como una serpiente, despacio, sin ruido, casi sin dejarle notar su presencia, El recuerdo de los días en que no había más remedio que separarse de ella por unas horas, cada uno debía cumplir con sus compromisos. Las obligaciones de la vida diaria les separaban durante unas horas, les parecía una eternidad, todos los besos que no se daban en ese tiempo se almacenaban en sus bocas, como quien guarda agua para cuando venga la sed, poder saciarse. Eloy no quería dejar que su memoria se poblara por otro recuerdo que no fuese el de Claudia; La carta entre sus dedos, sentía un extraño latido que recorría sus manos, su corazón vivió por unos instantes entre sus manos y la carta. Debía abrirla, quería abrirla. Sentía que quizás era una nueva forma de dejar que ella volviera a estar de nuevo junto a él, aunque solo fuese por un segundo. Sus ojos miraban una y otra vez el pájaro azul, su esperanza se cargaba de ansias por creer que en ella estarían escritas las palabras más bellas de todas cuantas se escribieron. En el exterior la calle enmudecía, como esperando oír qué palabras eran las que llenaron aquellas hojas blancas. Hojas que viajaron de un tiempo en el que todo sucedía con el solo deseo de hacerse cada día más felices; Eloy dejó por un momento de ser presente, su mente, su corazón y todo su ser se instalaron en aquel día en el que Claudia le dejó la carta sobre la cama, para que cuando llegara de trabajar se la encontrase, y así causarle una sorpresa que, de nuevo le invitara a quererla, como quien ama a quien descubre por primera vez. Cuando solo son los ojos los que hablan. En su alma sintió un crujido, también su memoria le hizo recordar que aquella era la única carta que no llegó a abrir, porque ella ya se había marchado. No quiso enfrentarse a la epístola de un olvido. Dudó. Tuvo miedo, se preguntó-¿soy un cobarde?-son tantas las cosas que nos acompañan en el transcurso de nuestra vida, tantas las que llevamos escondidas en ese lugar al que solo nos asomamos para decirnos-¿valió la pena?-Eloy nunca tuvo dudas de su amor por ella, ni la imagen del vacío que le producían sus propias dudas. Seguía sin saber si debía o no abrir la carta, temía que quizás eran palabras distintas a las que siempre sembraron su paraíso. Palabras llenas de arañazos, de lágrimas, de un adiós que su boca no supo pronunciar. Revivió algunos instantes donde la pasión dio paso a un extraño silencio, silencio que invadía ese espacio que creaban cada vez que se amaban, eran minutos, quizá solo unos segundos vestidos de eternidad. Dudaba de si aquella carta era la prueba de que entre ambos pudo existir

jueves, 24 de julio de 2014

Romperé los recuerdos


 

Romperé los recuerdos que guardo en el cajón que lleva tu nombre

Dejaré que tu imagen se borre de mi mirada

Sacaré a pasear la tristeza de tu ausencia

Sabrás que no pronunciaré tu nombre con lágrimas en los ojos

Nada volverá a tener espacio para los dos

Mi dolor será solo mío

Romperé las promesas que escribimos en un árbol viejo

Sabrás que nada dañará a este corazón cansado

Viajaré a ese lugar que esconde mis deseos no cumplidos

Dejaré de soñar que aún es posible ser un amor diferente

No oirás como mi voz se desnuda frente a una puesta de sol

Quemaré ese bosque que nos vio amarnos tantas noches

Serán las nubes quienes abriguen a mi alma transparente

Romperé lo que queda de este amor que se fue sin avisar

Te veré marchar y solo sabrás que nada me importa ya

Volveré a romper mi abrazo, vacío sin ti

miércoles, 16 de julio de 2014

NO ES ESTE AMOR


No es este amor el que tanto esperé

No es esta noche la que tanto busqué

No son tus manos las que me dieron calor

Ni tus labios los que me llenaron de amor

Son nidos de miedo los que viajan junto a mí

Son cielos sin color los que me despiertan

Sonidos sin compas arrastran mi ser

Negros aires con sabor a hiel

De sonrisas pinté tu espera

De llantos marché sin rozar tu huella

¡Amor, amor que no escuchas mi lamento!

¡Déjame partir, y morir, si no tengo tu aliento!