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Disfrutar de los placeres de una vida que se ofrece sin máscara

domingo, 7 de abril de 2013

QUE ANDAS BUSCANDO EN MI





¿Qué andas buscando en mí?
No te escondas tras la mano de un amigo
Deja de ser el reflejo de una mueca
No intentes dañar mis ilusiones
Déjame ser quien camina sin miedo
No tengo amarguras que regalar
No soy al que quieres arañar
Te vistes de consuelo
Pero solo traes recelo
Me invitas a visitar tu mundo
Pero solo ocultas el dolor más profundo
Sonríes cuando me ves pasar junto a ti
Tu rostro es frío como un mar de hielo
Te miro y solo veo miedo
Abandona mi sueño, solo yo, soy mi dueño

martes, 2 de abril de 2013

CIUDAD DEL RECUERDO



Ciudad del recuerdo. 2 de noviembre de 2050
Amada Elvira. Sé que tu ausencia es mi espacio, que tus olores mi aire, existes en todo lo que me hace ser cuando intento existir, mi pena, mi alegría, mis anhelos; Cada rastro que va dejando mi memoria son dibujos de lo mucho que aún te amo, de lo poco que me cuesta perderme en tu rostro; Conozco cada gesto, cada mueca, cada sonrisa, cada lagrima que derramabas sobre la almohada que, ahora es mi océano. Tardé una vida entera en saber que nada soy sin tu boca, que no quiero tener este aire que me asfixia si no es respirando junto a ti. Qué palabras he de encontrar que aún no hayan sido inventadas para describir lo que es vivir, o mejor dicho, morir sin los gritos de tu rabia, sin esa manera tuya de mostrarme como te enfadabas si en mayo no te traía esas flores azules, que tanto te gustaban. Como echo de menos la palabra nosotros, como escarbo en mis sueños con tal de tenerte a mi lado; He tardado mucho tiempo en escribirte esta carta, tanto tiempo que a veces olvido para que quería escribírtela; Saber que la envío a un tiempo que jamás veremos ninguno de los dos, es saber que nuestro amor vivirá aun cuando ya no estemos en este lapso que nos ha tocado vivir. De esta manera, así, en silencio, casi sin decir nada, escribiendo cada palabra con tu imagen en mi mirada. Lanzaré este escrito al lugar donde tú ya me estás esperando.
Te extraño tanto, que mi vida no es más que un eterno retorno a tu cuerpo desnudo, una brizna de esperanza de creer que todo haya sido una pesadilla, que nunca te fuiste para no volver, que despertaré y ahí estarás, sonriendo, dejando que tus ojos sean esa luz que, me invita a conquistar todos tus rincones escondidos. Creo en la eternidad de un amor como el que nosotros forjamos. Creo que nada es para ahora, que todo es para siempre, y siempre somos tú y yo. Esta carta, Elvira amada mía, será la primera que recibas allá donde estés, no importa que el tiempo marchite estas palabras, están escritas con mi deseo, regadas con la tinta de un amor que ya solo es eternidad. Espérame, no dejes de ser esa sombra que me acompaña cada instante. Sonríe como solo tú sabes hacerlo; Ten siempre una luz en ese lugar en el que ahora habitas, porque ya queda poco para mi llegada, y no quisiera perderme en un universo sin ti. La muerte nunca fue un final para nosotros, solo es la continuidad de este querer que tiene nombre de estrella. En la que morará tu vida y la mía, que solo son dos almas que navegan juntas por siempre.

domingo, 17 de marzo de 2013

SE UNIERON EN UN SILENCIO LLENO DE MÚSICA




Se unieron en un silencio lleno de música

Se dijeron que sí en la tarde de un frío otoño

Se besaron al compás de una balada 

Sus vidas quedaron unidas por la sinfonía de un músico loco

Toda su alegría quedó convertida en pasos de un baile eterno

Se volvieron amantes de una partitura sin final

Se escondieron al ritmo de un adagio lleno de besos y calor

Llenaron su universo de pentagramas

Escribieron sus nombres en cada línea del horizonte

Moldearon sus cuerpos con la suavidad de una canción oída en la noche

Cada nota les transportó a un nuevo sol

Todo lo que se dieron fue una estrofa llena de amor

De un rincón a otro vivieron, al cobijo de una eterna canción

lunes, 11 de marzo de 2013

¿QUE NOS QUEDA?



¿Qué nos queda de lo vivido?
Mundo que arrastras cada alegría
Espacios convertidos en quimera
Hombres correteando al sonido de una trompeta
Palabras inventadas para el dolor
Deseos de sufrir a cambio de seguir viviendo
Anhelos emborrachados de posesiones
Creencias santificadas en un ara abierta al mejor postor
Humanos ciegos contra humanos perdidos
Raza sin mapa de su alma
Esperanzas de un abrazo llegado a través de las ondas
Nada es, y todo dejo de ser lo esperado
 ¿Qué nos queda de lo vivido?
Imágenes que nos devuelve la soledad de un cuerpo eléctrico
Tierras que olvidaron sus raíces
Arboles que se exiliaron a un mundo imaginario
Aguas que solo mojan al pobre que huye de la sequia
Leguleyos que nos venden un paraíso en el infierno
¿Qué nos queda de lo vivido?
Solo me queda la mano que tantas veces acarició mi cara
Que nunca me falte tu mano, paseando junto a la mía.